El fútbol que viví

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Cuando el fútbol me encontró

1966 – 1974

Tenía apenas ocho años cuando el fútbol apareció por primera vez ante mis ojos.

No fue en una cancha… fue en imágenes, en relatos, en ecos de un Mundial que se había jugado en 1966.

Recuerdo historias de una expulsión polémica… la de un capitán argentino que caminó con dignidad fuera del campo. Recuerdo también aquel gol de Inglaterra que muchos dicen que nunca entró.

No entendía todo.
Pero algo… se quedó conmigo.

Cuatro años después, en 1970, el mundo se rindió ante Brasil.

Aquello no era fútbol… era arte.
Era ritmo.
Era armonía.

Era como ver una sinfonía o un ballet sobre el césped.

Y aun así… no era mío.
Lo admiraba.
Lo respetaba.
Pero no lo sentía.

Hasta que llegó 1974.

El 19 de junio de ese año, algo cambió para siempre.

René Orlando Houseman le pegó a la pelota… y en un instante que el tiempo no ha podido borrar, le marcó un gol a Italia — fue una “semi bolea”… le hizo un sombrerito al arquero, pero Houseman estaba en el aire.

Houseman vs. Italia · Mundial 1974 · 19 de junio

No fue solo un golaaaaaaaazo.

Fue un momento que me atravesó.
Que me eligió.
Que me marcó.

Ese día… sin saberlo…

me convertí en hincha de la Selección Argentina.

Tal vez fue el fútbol.
Tal vez fue el momento.
O tal vez… tuvo algo que ver aquella chica argentina del colegio.

Porque hay decisiones que no se piensan.

Se sienten.

Y sin darme cuenta…

ese día no solo vi un gol.

Encontré una pasión.

Una que me acompañaría toda la vida.

No cuento el fútbol… lo recuerdo.